martes, 14 de febrero de 2017

Amar, una decisión


El amor es la excusa de la vida
José Martí

 ¿Habrá que hablar de amor en estos tiempos? Respuestas que nos damos cada uno; testimonios, conquistas, posesiones, versos, caprichos, disfrutes, placeres.
Convierte en frutos las semillas que de amor hay en ti, ese estado mágico que vive cada persona, eso que permite que renazca la esperanza y deja huellas profundas e imperecederas, a pesar de las circunstancias diversas, que nos ponen en riesgos y apuros, pero que incluso así nada lo detiene en su intento.
Ante él tenemos un carácter defensivo y hasta justificativo, revestido de prejuicios y machismo en ocasiones. Es ese sentimiento en el cual encontramos momentos de claridad y penumbra, con hojas secas y también retoños, pero que de todas formas deja ver sus maravillas. Nos vuelve dóciles y feroces a la vez, peculiares en nuestras expresiones. Sensibles, apasionados, privilegiados de lo que amamos, nos fortalece ante los detractores,  y espontáneos en los avatares cotidianos, además de mostrarnos el galopante paso de la vida.
 No es cobarde amar en vano ni encontrar culpables; tan poco vemos fronteras. Se percibe como un hombre de manos firmes y una mujer con pies sin ruido que llega a la puerta sin percatarnos.
Hoy tocamos el deseo que sentimos de amar todo lo que nos rodea, por lo que no permitamos que nos resulte ajeno, que pase por nuestro lado y dejemos ir; si es de cualquier manera parte de la existencia de un hogar, un proyecto, con virtudes y defectos, demandas y ofertas, atrevidas flechas y potentes arcos. Es él quien luego de largas jornadas de trabajo nos robustece. 
¿Quién ha dejado de amar, de vivir una aventura, disfrutar una mirada y responder una sonrisa ante la menor sospecha? Entonces decidámonos: No calles ese te quiero; no disimules ese te extraño; no niegues un beso; no te limites de amar.

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