jueves, 15 de febrero de 2018

Desafíos en las alturas




Un grupo de hombres, como en una obra de ficción, cada mañana alistan sus potentes máquinas de las naves  AN-2 (Antonov),   para despegar   a una nueva misión  de trabajo,  ellos son los pilotos de la Aviación Agrícola.

 Los integrantes de esta tropa cuentan con una vasta experiencia y mucho  coraje, que  le permiten desarrollar acciones con calidad y profesionalidad; desafían todo tipo de adversidades (climatológicas, mecánicas,  escasez de piezas) y otras situaciones fuera de su voluntad. 

Cautivadoras resultan las historias en primera persona de estos guapos que van desde aterrizajes forzosos, vuelos entre tormentas, montañas, labores de extinción de incendios en las que, entre el humo, el calor e intenso fuego se agigantan, como  le sucedió a aquel tunero, que un 14 de febrero, día de San Valentín, sin perjuicio que lamentar, aterrizó su nave en el único lugar posible en las montañas del Escambray. Nunca olvidará aquel hecho.

Estos pilotos realizan tareas importantes en el tratamiento del arroz, en las que, según especialistas ejecutan hasta el 70 %  de la atención a este cultivo, además  de la atención cultural a plantaciones cañeras y  en menor escala el paracaidismo, el patrullaje  forestal,  entre otras actividades que demanda nuestra economía.

Así son  estos grandes de las alturas, que en nuestro azul cielo maniobran con tanta pasión, valor y destreza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario