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lunes, 4 de noviembre de 2019

CIUDAD DE SUERTE





Bayamo, atrayente y pacífico. Es allí donde el amor y la fe se reconocen desde su mismísimo nacimiento, y de donde soy yo.

Cuna de gentiles damas y caballeros, comprometidos ellos con la historia de todos los tiempos. Terruño de tantos elogios, costumbres, leyendas y hazañas que hoy quien lo conoce no puede olvidarse de él.

Fabuloso lugar de Cuba para vivir auténticamente. Sus calles, música, poetas, iglesias, plazas, acontecimientos, ventanas de guerreras bayamesas, coches de distinguidos pasos, rebeldes patricios se convierten en páginas gloriosas para el mañana.

Entonces, ¿habrá árboles más grandes que aquellos de mi ciudad que con sus sombras apacibles y fuertes raíces curan las más grandes heridas de amor o impulsan ideas y acciones de gestas independentistas?

Disfrutemos este su cumpleaños con  esa magia popular que hoy exhiben sus nuevos repartos, avenidas, hogares, familias, amigos,  iluminados con el deseo de hacer, y con el valor de sus habitantes dispuestos a sorprender a todos los visitantes. Un verdadero reto para plasmar en líneas rectas, en lienzo perfecto o en lente oportuno.


¡Qué grandeza la de Bayamo!, ¡FELICIDADES!

EL legendario coche bayamés que tanto cautiva al foráneo

Parque Carlos Manuel de Céspedes




  




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viernes, 28 de julio de 2017

Ayita



Ayita
Celebramos el día de los abuelos, festividad poco difundida, pero no por eso menos significativa para todos.
Comparto estas líneas que mi Amanda de Jesús le hizo a mi mami, su adorable abuela:



No sé en qué momento descubrí sus dones, si con tres o cuatro años, cuando ya poseía razón de ser, a pesar de tenerla muy cerquita desde el día en que nací; ella es mi luz, es mi lucero, me guía y aconseja.
Adorable abuela Mayra, mi querida Ayita. Desde pequeña me ha cuidado, me ha arrullado en sus brazos, cura mis heridas físicas y del corazón. Sus besos son puro amor, antídoto de cualquier dolor. No he conocido mujer alguna que entregue su vida tan incondicionalmente, ella es la excepción. Es fuerte aunque también es delicada, sus ojos me llenan de confianza. Las historias que desde niña me cuenta las recuerdo frecuentemente: nació en un tiempo distinto al mío y tuvo la dicha de amar a un padre que a pesar de ser estricto, colmó de amor su vida y ofreció la mejor educación y formación que la condujo por la vida repartiendo amor. Su andar marcado por duros golpes, pero a cada golpe una sonrisa y una lección.
Mi abuela es invencible, no se detiene ante nada, ni enfermedades, ni pesares, ya ama de casa y yo le pregunto: Abue, ¿tú no te cansas? Siempre tiene algo que hacer: una costura, un diseño para mi closet, un dulce, una lavadita, un barridito y aunque ya no puede hacerlo, su ímpetu trabajador infunde en todos el deseo de laborar en casa, hasta a mí, que soy bastante demorona.
Al conocer y tener a Dios  más cerca, no para de rezar en las noches por todos, ella dice que la oración nos hace fuertes, por eso en ocasiones quiere que le acompañe a hacer su diario rosario, luego pasa horas y horas con libros religiosos en las manos buscando cada día una nueva plegaria para adjuntar a su  interminable colección de oraciones adicionales.
Mi abuela es tan especial que ya no tengo palabras para continuar describiéndola. Sé que con todo y mis defectos me ama.
-¿Quién es?
-Es mi abuela, buscando algo nuevo que hacer.
Besos
Especialmente para tí.

 
La familia es una oportunidad de amar, de compartir y en ella encontramos los incondicionales abuelos, esos seres queridos llenos de magia, ternura y paciencia que nos hacen la vida llena de bendiciones, pues entregan sus corazones por el bien de los demas; que al decir del Papa Francisco: “Que importantes son en la vida de la familia para comunicar ese patrimonio de humanidad y de fe que es escencial para toda la sociedad y que importante es el encuentro y el dialogo intergeneracional, sobre todo dentro de la familia, niños y ancianos construyen el futuro de los pueblos. Los niños porque llevaran adelante la historia,los ancianos porque transmiten la experiencia y la sabiduría de su vida”.