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viernes, 28 de julio de 2017

Ayita



Ayita
Celebramos el día de los abuelos, festividad poco difundida, pero no por eso menos significativa para todos.
Comparto estas líneas que mi Amanda de Jesús le hizo a mi mami, su adorable abuela:



No sé en qué momento descubrí sus dones, si con tres o cuatro años, cuando ya poseía razón de ser, a pesar de tenerla muy cerquita desde el día en que nací; ella es mi luz, es mi lucero, me guía y aconseja.
Adorable abuela Mayra, mi querida Ayita. Desde pequeña me ha cuidado, me ha arrullado en sus brazos, cura mis heridas físicas y del corazón. Sus besos son puro amor, antídoto de cualquier dolor. No he conocido mujer alguna que entregue su vida tan incondicionalmente, ella es la excepción. Es fuerte aunque también es delicada, sus ojos me llenan de confianza. Las historias que desde niña me cuenta las recuerdo frecuentemente: nació en un tiempo distinto al mío y tuvo la dicha de amar a un padre que a pesar de ser estricto, colmó de amor su vida y ofreció la mejor educación y formación que la condujo por la vida repartiendo amor. Su andar marcado por duros golpes, pero a cada golpe una sonrisa y una lección.
Mi abuela es invencible, no se detiene ante nada, ni enfermedades, ni pesares, ya ama de casa y yo le pregunto: Abue, ¿tú no te cansas? Siempre tiene algo que hacer: una costura, un diseño para mi closet, un dulce, una lavadita, un barridito y aunque ya no puede hacerlo, su ímpetu trabajador infunde en todos el deseo de laborar en casa, hasta a mí, que soy bastante demorona.
Al conocer y tener a Dios  más cerca, no para de rezar en las noches por todos, ella dice que la oración nos hace fuertes, por eso en ocasiones quiere que le acompañe a hacer su diario rosario, luego pasa horas y horas con libros religiosos en las manos buscando cada día una nueva plegaria para adjuntar a su  interminable colección de oraciones adicionales.
Mi abuela es tan especial que ya no tengo palabras para continuar describiéndola. Sé que con todo y mis defectos me ama.
-¿Quién es?
-Es mi abuela, buscando algo nuevo que hacer.
Besos
Especialmente para tí.

 
La familia es una oportunidad de amar, de compartir y en ella encontramos los incondicionales abuelos, esos seres queridos llenos de magia, ternura y paciencia que nos hacen la vida llena de bendiciones, pues entregan sus corazones por el bien de los demas; que al decir del Papa Francisco: “Que importantes son en la vida de la familia para comunicar ese patrimonio de humanidad y de fe que es escencial para toda la sociedad y que importante es el encuentro y el dialogo intergeneracional, sobre todo dentro de la familia, niños y ancianos construyen el futuro de los pueblos. Los niños porque llevaran adelante la historia,los ancianos porque transmiten la experiencia y la sabiduría de su vida”.

martes, 30 de mayo de 2017

Historia de una abuela



Los abuelos forman parte importante de toda familia; son por la edad avanzada los más débiles  y delicados,  quienes dependen de nosotros para realizar cualquier actividad, pero guardan en sus vidas algo maravilloso y mágico,  la experiencia, esa que nos atrapa horas y horas  manteniéndonos  más atentos que un niño en su primer día de clases.
Este domingo celebramos los 86 años de mi abuela materna a quien todos llamamos Mamituty, pues ella es la mamá de mi tía menor a quien le conocemos como Tuty,  vea usted que asociación más ocurrente, de otra forma creo no sabríamos como hacerlo, por lo menos a los más cercanos, otros le dicen Cachi pues su nombre es Caridad  Enconnida.
Mami-Tuty mantiene su carácter alegre y muy sociable,  dispuesta siempre a establecer una conversación con todo el que se le acerque,  encantándonos con sus anécdotas de su niñez y juventud,  cuando al decir de ella debía de tejer unos cuantos sombreros al día para ayudar a sus padres al sustento de la familia,  algo numerosa, también de cuando cada uno de sus siete hermanos  iban a ordeñar su  vaquita,  que la de ella le llamaba mariposa,  de muy buen rendimiento lechero, de los días de la semana en lo que distribuían  las labores domésticas: uno para lavar, otro para planchar con almidón, por supuesto , otro para coser y zurcir tarea que se turnaban entre las hermanas, pues era de las cosas que no les agradaba realizar, …..,  que tiempos aquellos, con la vorágine de estos días como haríamos ahora. Con su tono de voz nos abre la máquina del tiempo y nos vamos  80 años atrás.
  Le cantamos felicidades, picamos cake,  disfrutamos de una agradable tarde de domingo y sobre todo dimos gracias a Dios por tenerla entre nosotros a pesar de su insistencia en saber en qué siglo nació si fue el XIX o en el XX.