viernes, 27 de julio de 2018

TARDE DE LUJO




A pesar del color gris y de la persistente llovizna de la tarde del miércoles 18 de julio,  el ambiente se tornó hermoso, agradable e  inolvidable, sobre todo, para quienes estuvimos  allí, donde se efectuó  la ceremonia de graduación de los profesionales de la Salud en Granma, que con un lujoso paseo en coche se desarrolló en la ciudad de Bayamo.

Elegancia, autenticidad y originalidad caracterizaron la actividad en la que egresados y familiares, entre sonrisas y lágrimas, dieron gracias por haber materializado sus proyectos.

En  la Plaza de la Revolución,  lugar sagrado de la Patria, se reconocieron  triunfos y logros de estudiantes de  trayectorias relevantes.

Nos toca muy cerquita esta alegría y regocijo. Con la dedicación y esfuerzo de jóvenes graduados como  Julio César Hernández Godínez, quien desde el primer año de la carrera tuvo bien definida su meta y otro punto de partida, graduarse para seguir llenando  de dicha a su madrecita, guía y sostén de todos sus objetivos, además de servir y aliviar al necesitado, también con  Yenni Silot, quien supo compartir  la vida y responsabilidades con el mayor regalo para una mujer, ser mamá, cuando cada jornada vencía  propósitos  hasta llegar a este día de gozos. 

Asimismo, compartimos con Yisel  Rosabal, la especialista en Estomatología, quien velará porque todos mantengamos una  linda y sana sonrisa, igualmente con María Caridad que con su ternura acogerá sus pequeños pacientes como especialista en Pediatría.

 Y qué decir de Álvaro Jesús, egresado integral que nos llenó de dicha y satisfacciones con sus palabras, al expresarnos que con ellos podemos contar. Todos son orgullo de nuestra Cuba, nación que facilitó que estos sueños se hicieran realidad en muchas familias.








Álvaro Jesús
Yennis con su peque
Julio César y Yisel





jueves, 28 de junio de 2018

Vocación



La muchacha (pues no aparenta su edad), parece entregarse tanto a su labor que pierde la noción del tiempo; nunca sabe la hora de regreso a su hogar, sobre todo cuando recibe en sus manos un nuevo ser, inyecta, cura herida o pasa su mano para aliviar el dolor, razones que la regocija hasta el infinito.

Odalis del Rosario Plá Milanés, bayamesa de pura cepa, enfermera neonatóloga, de una inmensa nobleza, sencillez y profesionalidad es ejemplo de entrega a lo que hace. Hoy compartimos vivencias que mantiene muy calladitas  solo reveladas por nuestra insistencia, pues está siempre negada hablar de sí misma.
 

Con su dulce sonrisa, delicadeza y paciencia extrema la encontramos desde  hace alrededor de 35 años en su labor como enfermera; nos cuenta que desde pequeña prefería los juegos de enfermería a tal punto que cuando llegó el momento de elegir la profesión lo hizo por esa especialidad. Al graduarse se  desempeña en el Hospital Infantil  de Bayamo, luego en el Provincial Carlos Manuel de Céspedes de esa referida ciudad,  ya como neonatóloga,  y por más de 20 años;  y en la actualidad como profesora de la Filial de Ciencias Médicas de Granma.

Experiencias maravillosas e inolvidables, situaciones complejas, sustos, alegrías, desvelos  le permiten hoy narrarnos la satisfacción que siente al ayudar  y dar mucho amor al prójimo. Solo en una cuartilla es imposible citar estas,  pero nos detenemos en páginas de su colaboración en Bolivia.

De 2010 al 2012 tiene la posibilidad de cumplir misión internacionalista en Bolivia, donde la geografía abrupta, una población con costumbres y tradiciones diferentes a las nuestras, e intercambios en plena selva, la hacen poner en alto el nombre de Cuba venciendo obstáculos que ni remotamente imaginó: inundaciones, crecidas de ríos, uso de la catraya como medio único de transporte,  y sintiendo el mayor de los temores pero siempre con la confianza y convencimiento de  la solidaridad a ese hermano país.

Nos cuenta que en el primer año de misión en esa nación habilitaron  una salita de neonatología, con recursos donados por nuestro país, (lámparas de fototerapia, incubadoras acondicionadas para el cuidado inmediato al recién nacido,  entre otras) técnicas totalmente desconocidas por aquella población, pues al vivir situaciones tan difíciles, solo tenían la opción del traslado hacia La Paz, para recibir una atención médica, y de no poderlo hacer sucedía lo más doloroso.

“Los casos difíciles los enfrentábamos con mucha  decisión,  una noche en que no había energía en el hospital asistimos un parto por cesárea, y también, al recién nacido, al que tuve que aspirar la secreciones meconales de forma directa (boca a boca) para poderlo salvar, al terminar las maniobras médicas todos los miembros del equipo llenos de emoción lloramos, abrazamos, al sentirnos  muy útiles y queridos en aquel sitio. Los familiares no sabían de que manera  agradecernos aquella realidad, pues la vida de sus seres queridos estaban en nuestras manos; asimismo,  en otra oportunidad realizamos un parto gemelar y por el reconocimiento a nuestro desempeño nos piden de favor nombrar como yo a las bebitas recién nacidas,  Odalis y Rosario.

“Encontramos amistades incondicionales que nos abrieron sus brazos y su corazón para compensar el sentimiento y la nostalgia de la lejanía de la  patria, así fue Mocito, anciano de grandes valores a quien nombramos como Papá boliviano. 

“Como perdurable recuerdo tengo el encuentro entrañable con el presidente Evo Morales,  momento especial, donde manifestamos toda la disposición de permanecer y ofrecer el  servicio de los todos los cubanos en la tierra donde cayó el Che,  y él nos expresó la  satisfacción y dicha de tenernos en su patria.

Con esta consagrada enfermera, sus vivencias y ejemplo se agiganta el nombre de Cuba, con la certeza de que si Odalis tuviera que volver a elegir su profesión  lo haría como  enfermera. 




  

"...Instantes que no suelen repetirse





Todos los cubanos vivimos estos dos últimos años momentos significativos relacionados con la vida del  Guerrillero Heroico, aniversarios importantes del nacimiento y muerte del gigante de América.
Cuando comenzamos nuestra vida pioneril hacemos  referencia cotidiana a esta figura, al saludar la bandera y gritar a toda voz con inmenso satisfacción,  ¡Seremos como el Che!, con las clases de historia, la conversaciones familiares, profundizamos y ampliamos sobre esta figura que todos queremos ser.
 El 28 de junio de 1997 un equipo de científicos cubanos   encontró los restos de Ernesto Che Guevara; después de largos años de búsqueda y trabajo, fue un éxito de la ciencia y la técnica cubana, y un acontecimiento mundial. La ceremonia de recibimiento se efectuó el 12 de julio  1997 y el 17 de octubre de ese mismo año, quedó inaugurado el Memorial donde actualmente se encuentran los restos del Guerrillero Heroico y su Destacamento de Refuerzo. Durante el acontecimiento efectuado en la Plaza,  nuestro Fidel expresó:
“Con emoción profunda vivimos uno de esos instantes que no suelen repetirse. No venimos a despedir al Che y sus heroicos compañeros. Venimos a recibirlos.
“Veo al Che y a sus hombres como un refuerzo, como un destacamento de combatientes invencibles, que esta vez incluye no solo cubanos, sino también latinoamericanos que llegan a luchar junto a nosotros y a escribir nuevas páginas de historia y de gloria.
“Veo además al Che como un gigante moral que crece cada día, cuya imagen, cuya fuerza, cuya influencia se han multiplicado por toda la tierra.
“¿Cómo podría caber bajo una lápida?
“¿Cómo podría caber en esta plaza?
"¿Cómo podría caber únicamente en nuestra querida pero pequeña isla?
"'Solo en el mundo con el cual soñó, para el cual vivió y por el cual luchó hay espacio suficiente para él”.

martes, 29 de mayo de 2018

La tristeza de mi pueblo




Llantos, gemidos, gritos, sirenas, auxilios, desesperación …,   días de sufrimiento vivirán en  la memoria de miles de cubanos.  Así se torno el mediodía del 18 de Mayo de 2018,  en toda mi nación, al ocurrir la tragedia aeronáutica  en las inmediaciones del Aeropuerto José Martí en la Ciudad de la Habana.


 Ante el dolor por la pérdida irreparable e inesperada de familiares, amigos,  conocidos,  el pueblo desprendido y despojado de todo temor al riesgo que corría,  y enfrentándose al inminente hecho, acudió resuelto al lugar del siniestro aéreo.

Solidaridad,  hermandad,  ayuda,  fueron  brindadas en pocos instantes por vecinos y transeúntes, demostrando y a la vez descubriendo el inmenso amor que se profesa al prójimo, junto a la máxima dirección del país, con la seguridad de que se haría cuanto fuera preciso.

Cada cual  hizo lo que debía y correspondía, con disciplina y organizadamente. Para quienes tenemos fe  nos mantenemos en  oración la cual  nos permite sostener y ser sostenidos en las tempestades que inesperadamente sobrevienen en nuestras vidas  y con toda certeza de que nuestro Jesús los acoge en su regazo paternal para su descanso eterno.